Libros/Reseñas libros historia cultural/Reseñas libros literatura

Los escritos de la cartera de Luisa Carnés. Memorias y cuentos

“Este sencillo hecho me convirtió en la refugiada número 31.”

Luisa Carnés, De Barcelona a la Bretaña francesa [Memorias], p. 225.

Luisa Carnés fue una de las autoras más nombradas del año 2017, ya que fueron varias las editoriales que rescataron sus escritos. Estamos hablando más concretamente de los libros De Barcelona a la Bretaña francesa [Memorias], Sevilla, Renacimiento, 2017 y Trece cuentos (1931-1963), Madrid, Hoja de Lata, 2017.

Hay muchas razones por las que Luisa ha saltado a la fama en pleno siglo XXI, tras muchos años de su olvido. Principalmente, es una autora con cierta relevancia en la época en que vivió, sobre todo en los años 1920-30. Destacó ya que no era común ver nombres de mujeres firmando en periódicos o revistas de prensa diaria, pero tampoco era común la rubrica de estas en libros, como Tea Rooms. Mujeres obreras que reseñé aquí.

Los libros sobre los que escribiré a continuación son de dos estilos diferentes, uno recoge cuentos, mientras que el otro se ha formado como unas memorias de un forzado exilio. A pesar de este hecho, hay varios elementos comunes que se recogerán en las líneas que siguen.

DSC_0197.JPG

Las obras

De Barcelona a la Bretaña francesa. Episodios de heroísmo y martirio de la evacuación española conforman unas memorias escritas entre París y México en 1939, una vez acabada la guerra y habiendo salido ella del campo de concentración francés. Este libro (una primera edición en 2014 ahora agotada) se incluye dentro de la serie Biblioteca del Exilio de Renacimiento, cuya dirección de estas ediciones lo realiza el experto y académico Manuel Aznar Soler. Además, se vuelve a sacar al mercado, con una edición a cargo del experto Antonio Plaza Plaza que nos muestra en notas nuevos detalles como las tachaduras, los replanteamientos, las correcciones por la parte de Carnés, etc.

La parte fundamental de por qué fueron escritas es que se basa en una exaltación a que la España republicana resistiera y no cayera en las manos del fascismo. De esta forma, todo el relato está impregnado de ideología, aspecto que no sucede explícitamente en sus cuentos. En estas memorias, describe su estancia y salida en Barcelona en haciendo, por ejemplo, referencia a los últimos héroes de la guerra, a los que se recordaban en horas más bajas y cuya característica fundamental es que fueron conocidos por sus nombres propios, aunque poseyeran apellidos comunes, como García. Acercando una realidad bélica en donde cualquiera parecía que podía ser un héroe. Además, la salida de Luisa de España destaca ya que esta se produjo en los últimos días de guerra y, sobre todo, por su trabajo dentro de una redacción de prensa. La salida en estas fechas tan tempranas de España no todos la pudieron vivir, por lo que se demuestra aquí el privilegio que tuvo, al poder ir a un campo de concentración en la Bretaña francesa con comodidades básicas, que el resto de campos no tuvieron. A partir de aquí ella se siente como una refugiada, esa palabra que hoy en día se repiten tan frecuentemente, como deja constancia la frase introductoria a estas líneas.

oie_26164034JZIggEAs.jpg

Luisa Carnés con su hijo Rafael Puyol en 1935.  Fuente: herederos de Luisa Carnés.

En cuanto a los Trece Cuentos, estos se presentan como una recopilación desde 1931 hasta 1963, un año antes del fallecimiento de Luisa en México. Algunos de estos constaron en prensa de la época (aunque no conste en qué revistas y números), mientras que otros eran inéditos hasta la fecha y, además, lo acompañan fotografías de algunas hojas de estos cuentos, con sus tachaduras. Debido a que abarca una cronología muy amplia, es fácil ver los cambios de temática, siendo los primeros referentes a situaciones comunes y, una vez en el exilio (a partir de 1939), sobre emociones que ya no podía vivir. Sin embargo, un punto muy positivo de esta edición es la constancia que se deja de los años en que fueron escritos estos.

En ambos libros sigue un estilo periodístico típico de la época, incluso cuando escribe sus memorias, y que se refleja, por ejemplo, en el dinamismo de los diálogos que recuerda a lo que se podía leer en la prensa de la época. A este título, y como se cita en Trece cuentos se puede definir su manera de escribir como estilo de realismo social con tintes autobiográficos. Esta escritura se basa en una literatura comprometida con una ideología política, en general, de izquierdas, y según se la estudia y conoce mejor, que defendía el PCE durante la guerra. Se agradecen, en este sentido, los apuntes y estudios minuciosos presentes en sus Memorias donde Luisa hizo referencia a ideas comunistas de la época y que, en ocasiones, estuvieron enfrentadas con otras ideologías de izquierdas. Gracias a estas notas, conocemos mejor el entramado ideológico de la época y la autora.

Otra de las características es el estilo de narrador que varía dependiendo del cuento que leamos, aunque en las memorias queda muy claro que lo hace en primera persona, como narrador protagonista. A este título, es curioso lo que realiza en La hora del miedo -relato que también se incluye en sus memorias donde recoge, de nuevo, su paso por el campo de concentración francés- donde se presenta un narrador en primera persona que describe la situación que pasó Carnés. Sin embargo, la autora cambia la situación, la convierte en ficción, con hechos que no sucedieron, y sobre todo, ensalzando a la mujer defensora de una ideología comunista cuya misión fundamental es la defensa de España.

Además, otra de sus características que se repiten a lo largo de las líneas es la descripción de pequeños gestos comunes, repetidos por todos nosotros, pero que normalmente pasan desapercibidos, como se ve en el cuento “En el tranvía” (1931). A veces también situaciones no esperadas como vemos en “Los mellizos” (1932) donde se describe el Madrid que ella volverá a recordar durante los últimos meses de la guerra, y primeros en el exilio. Son los lugares comunes a los que recurre, a los que la imaginación le lleva, pero también le fuerzan a sentir un sentimiento de recordar y echar de menos.

DSC_0200.JPG

Traslados en Luisa Carnés

Como este espacio y las ganas de continuar leyendo no siempre son infinitos, me centraré en un aspecto que me ha parecido curioso en Luisita. Este se basa en la relevancia que tiene el desplazamiento, los traslados, los movimientos antes y después de la guerra. Esto es justo lo que aparece en el cuento “En casa” de 1950 donde una mujer recién salida del penal al entrar por sus acciones a favor de la República durante la Guerra Civil, se enfrenta a la búsqueda de su antigua casa, a recuerdos, y un Madrid que no es el mismo en que vivió. Ante esto, la protagonista vaga, se pasea por las calles, pero sin reconocerlas, se deja llevar por sus recuerdos, por los pasos que ya había recorrido años antes acudiendo a lugares comunes -tanto físicos, como mentales. Es esta noción de vagar la que más destaca en su pluma.

Una sensación parecida recoge en sus memorias donde describe sus sensaciones a la salida de España, donde ella, y las compañeras que la acompañaron, se vieron empujadas a salir del país, por la frontera ya que los fascistas, como dice, estaban aprisionando el territorio catalán. Es esa misma sensación de sentirse echada de alguna parte, de no ser aceptada, la que describe con su salida y que refuerza con su paso por el campo de concentración.

En ambos relatos, el movimiento es el protagonista, mientras en que en el cuento es una excusa para mostrar los pasos de la mujer recién salida de la cárcel, en las memorias, los desplazamientos son fundamentales para localizar a Luisa Carnés y sus peripecias durante la guerra.

Los escritos de la cartera de Luisa Carnés

El título de este especial sobre Luisa Carnés recoge un elemento hasta ahora no nombrado, su cartera. Esa de la que habla en las memorias, ese que es el único elemento con el que sale de España y no suelta hasta llegar a México como cuentan sus descendientes. Esa misma cartera es otro de los elementos comunes en ambos libros, donde te sale una sonrisa en cuanto el lector descubre que sigue con ella una vez que ha traspasado la frontera. La misma sonrisa que se consigue al ver la reproducción de esta cartera en las últimas hojas de los cuentos.

5819d653a8903

Os recomendamos ambas lecturas para ser devoradas en pocos días, os lo aseguro desde aquí. Por último, no puedo dejar de nombrar la relevancia que aporta la autora a la  presencia femenina en la guerra, las labores que esta hacen. En muchos capítulos y cuentos son las verdaderas protagonistas de sus relatos. También os animo a que prestéis atención a las canciones escritas en las memorias, la cultura popular del momento en donde no solamente escribe las ya existentes y que servían como aliento para los combatientes en el campo de batalla o los que estaban fuera, sino que incluso presenta algunas con modificaciones, personificaciones para momentos concretos en que se necesitaba aliento.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s