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La modernidad materializada. La arquitectura de Arniches y Domínguez en Museo ICO

¿Qué? Arniches y Domínguez. La Arquitectura y la Vida
¿Dónde? Museo ICO
¿Cuándo? Hasta el 21 de enero 2018
¿Cuánto cuesta? Gratis

En estas fechas tan navideñas queremos traer una nueva recomendación al blog Practicando Cultura. Estamos hablando de la exposición Arniches y Domínguez. La Arquitectura y la Vida. Bajo este título, y a modo justificativo, encontramos la trayectoria vital y profesional de ambos arquitectos tanto en su estudio codo a codo, como en los años posteriores a la guerra donde trabajaron de manera independiente.

Pero, ¿quiénes fueron Arniches y Domínguez?

A pesar de no constar estos nombres, Carlos Arniches Moltó y Martín Domínguez, en gran parte de la memorias colectiva de los que vivimos en el siglo XXI, ambos se juntaron crearon uno de los estudios de arquitectura (localizado en un despacho del madrileño Hotel Palace) más renombrados en los primeros años del siglo XX. Trabajaron juntos entre 1924 y 1936 en diferentes obras arquitectónicas con fuertes influencias de lo que se consideraba como modernidad en la época. A este título, responde la influencia y conocimiento de, por ejemplo, Le Corbusier, el cual dio una conferencia en la Residencia de Estudiantes y tras esta nuestros protagonistas se dieron a conocer, llegando a establecer relaciones con el reconocido arquitecto.

Esta modernidad se manifestó en su obra durante los años de producción que se basaron en áreas concretas como proyectos en los ámbitos de la educación, el turismo o el ocio. En cuanto al ámbito educativo, os animamos a fijar la atención en la entrada de la exposición en la gigantesca maqueta, perteneciente al CSIC, donde se localizan en un solo golpe de vista los edificios construidos en la Colina de los Chopos o, también denominada, Altos del Hipódromo. Siguiendo el enfoque que se da a la exposición de arquitectura para una nueva educación, Arniches y Domínguez realizaron muchos de los proyectos de la localización nombrada. Por ejemplo, el Instituto-Escuela (1931) [actual instituto Ramiro de Maeztu] y el Parvulario destacaron por su planteamiento racionalista basado en tejados que sobresalen de manera notoria para cubrir a los estudiantes mientras esperaban a ser recogidos, los cubrían tanto de la lluvia, como del exceso de sol. Otro de los edificios que respondió a la arquitectura para una nueva educación fue el auditorio de la Residencia de Estudiantes (1933), actualmente destruido y en la misma colina ya nombrada. Separándonos de este espacio, pero con la misma temática entre 1932 y 1933 se construyó un edificio aledaño a lo ya existente en la Residencia de Señoritas.

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Debido al éxito cosechado como estudio arquitectónico, otros edificios más allá del ámbito educativo también se les solicitaron. Desde 1928 construyeron una serie de albergues de carretera basados en la repetición del mismo edificio en diferentes partes del país, por lo que resultaron fáciles de reconocer. De este tema escribió Edgar Neville  (cuya casa también remodeló Arniches) años más tarde. Esto demuestra el interés por el turismo en la época ya que realizaron hasta 12 establecimientos hoteleros en puntos clave. Esto nos muestra, asimismo, que el automóvil era cada vez más frecuente a la hora de viajar a diferentes partes de la Península y, por tanto, respondió a un mayor desarrollo del turismo.

En cuanto al ocio, la construcción que más destacó al resultar una novedad en la época fue el Hipódromo de la Zarzuela (1935), proyectado junto a Eduardo Torroja. Esto implicó un cambio ya que desaparecía el que ocupaba el actual Paseo de la Castellana, a la altura de Nuevos Ministerios, y se llevaba a las afueras de la capital. Por este recibieron el Premio Nacional de Arquitectura y su marquesina fue declarada Bien de Interés Cultural. Esta significó el final de su obra madrileña, la disolución del estudio de arquitectura y, por tanto, la desaparición de uno de los focos de la modernidad y su manifestación en la ciudad. Durante toda esta etapa, esta fue una arquitectura  habitable, cómoda, moderna en sus formas y concepciones y sobre todo comprometida con las nuevas corrientes que se introducían desde Europa.

Disolución del estudio de arquitectura

La guerra civil suele ser un punto de inflexión en muchas ocasiones cuando nos acercamos a biografías. En este caso no podía ser menos. Sus prometedoras carreras se separaron y ambos se exiliaron, lo que implica un estudio de cada uno de los individuos de manera separada como se realiza en la muestra.

Arniches sufrió lo que se suele denominar como exilio interior ya que, debido a una sanción impuesta por el régimen franquista, le cesaron de su actividad como arquitecto. Tras varios años de inactividad, pudo volver a ejercer, pero, como se indica en el diálogo creado entre visitante y comisarios, lo que se entendía antes como moderno, tras la guerra se va desvaneciendo poco a poco. Algunas de las construcciones que destacaron fueron el Centro de Estudios del Tabaco de Sevilla o los poblados de colonización de Algallarín en Córdoba y Gévora en Badajoz que se hizo con escasos recursos económicos. Su obra se caracterizó por giros inesperados, pequeños guiños a su producción anterior, pero especialmente destacaron los anacronismos, es decir, introducir elementos de otras épocas que se acercaban a los deseos y tendencias desarrolladas bajo el régimen franquista.

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En cuanto a Domínguez, su exilio no solo fue interior, sino también exterior. La primera de las salidas fue a Cuba, aunque con intenciones de llegar a Estados Unidos. La Habana  resultó, al final, ser un espacio ideal para continuar durante 20 años más su obra, centrándose en el ámbito de la vivienda. Al igual que su compañero de fatigas arquitectónicas durante los años previos, Domínguez también fue abandonando el racionalismo de principios de siglo, las viviendas se acercaron mucho al concepto de hostales y lo enfocó buscando sus posibilidades estructurales y un concepto estructural de la vivienda. Así encontramos Radiocentro (La Habana, 1947) que fue el primer edificio multifuncional, al poder incluir comercios, estudios de radio y televisión, que se construyó en Cuba y el edificio FOCSA (1952‐1956) en donde colaboró con Ernesto Gómez Sampera que fue el más alto del momento. A partir de 1960 encontramos su segundo exilio en Estados Unidos donde combinó su profesión con la de docente en la Universidad de Cornell, a pesar de también realizar el proyecto de las viviendas sociales y escuelas.

Espacios modernos

Si nos centramos en la exposición y su concepción apreciamos que el Museo ICO se ha esforzado en una presentación de la arquitectura atrayente al público como fue el caso de Gabriele Basilico dentro del festival PHotoESPAÑA.

Así, uno de los puntos que más nos llamó la atención al entrar en la exposición, comisariada por Pablo Rabasco y  Martín Domínguez Ruz y producida por la Fundación ICO, fue la abundante contextualización de la época ya que nos vamos sumergiendo en los primeros treinta años del siglo XX. Por ejemplo, a través de las sillas originales diseñadas por ambos arquitectos, un gran número de documentos o proyecciones, incluso de cine en donde también trabajaron, fotografías, como una inédita donde aparece Domínguez al lado de personalidades tan renombrados como Buñuel y García Lorca o periódicos de la época donde ambos tenían una columna para explicar sus conceptos de arquitectura. Es decir, se muestra de una manera gráfica y documental los cambios y transformaciones que se fueron forjando en España.

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El siguiente de los espacios que visitamos y denominado como sala de columnas, posee una estructura de hierro vertical, que se asemeja a pilares, y que sirve como sujección de paneles informativos e incluso reproducciones en 3D de los edificios realizados por ellos. Parece como si los pilares creados en este espacio volvieran a sujetar lo ya creado, emulando a esa arquitectura moderna de Arniches y Domínguez. Tenemos que decirlo, pero este planteamiento expositivo nos ha recordado mucho a algunas de las exposiciones del Espacio Fundación Telefónica donde se juega con el espacio y lo simbólico.

Finalmente, y como tercer espacio, en la primera planta se pueden ver dos intervenciones, una del cubano José Ángel Toirac (sobre Martín Domínguez) y otra de Rogelio López Cuenca y Elo Vega (Carlos Arniches), que muestran una visión particular de estos dos arquitectos desde el punto de vista del arte.

Conclusiones

Con La modernidad materializada. La arquitectura de Arniches y Domínguez en Museo ICO hemos querido traer un trocito de la modernidad que en aquellos años se sentía en el ambiente y que ambos arquitectos pudieron compartir y disfrutar.  Debido a nuestra formación en historia, se agradece la contextualización en la primera parte de la exposición, a la par que los conocimientos más desarrollados en arquitectura.

Archiches y Domínguez respondieron a nuevas necesidades, nuevas modernidades, por lo que resultó necesario que aparecieran nuevos modelos arquitectónicos, aunque no perduraron en el tiempo, sí dejaron rastro en varias influencias.

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