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“La Chanca” de Goytisolo, entre la literatura y la vida

“El barrio de la Chanca se agazapa a sus pies, luminoso y blanco, como una invención de los sentidos. En lo hondo de la hoya las casucas parecen un juego de dados, arrojados allí caprichosamente. La violencia geológica, la desnudez del paisaje son sobrecogedoras. “ p. 20.

Leer a Goytisolo es sucumbir a frase perfectas, de preciso y sólido acabado, como si no existiera ninguna otra posibilidad a la hora de hilvanar las palabras que las que eligió el autor. A esa precisión, se le una la capacidad de expresar una realidad social desde una perspectiva casi total. El libro que vamos a reseñar en esta ocasión es La Chanca (Seix Barral, 1983), una de las más sobresalientes obras del autor en su período social. Sin embargo, como cualquier cosa que nace y está viva, es difícil de clasificar bajo un único cartel identifico. En esta reseña, pasaremos a comentar la obra, pero también a las circunstancias y a la realidad social que hace referencia. Por otro lado, la protagonista es ese barrio de La Chanca, fotografiado y escrito tantas veces, de modo que presentaremos un brevísimo recorrido a esa Chanca vista.

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Vista de la Chanca por Carlos Siquier.

Trasfondo editorial de la Chanca 

La Chanca se publicó en Francia en 1962, quedando prohibida su distribución y su edición en España hasta el 1981. Sin embargo, el texto tuvo una vida al margen de la ley ya que circuló clandestinamente. Al régimen no le debió gustar en absoluto que en pleno desarrollísmo en que trataban de presentarse como estado competente, circularse obras de denuncia social que no escatimaban en presentar la miseria y crudeza de ciertos lugares, como es el caso de Almería, y concretamente del barrio de pescadores conocido como La Chanca. Goytisolo aquí pretende que su escritura sirva de testigo y que su labor sea quien presente las pruebas inequívocas del estado en que se encontraron inmersos los habitantes de aquel barrio de cubetas desparramadas, es por esto por el que esta novela, junto con Campos de Níjar (1959), se consideren obras de realismo social, pero también de novela-reportaje por su estructura. Ambas forman un fresco de la sociedad y la situación de esa zona de Andalucía  cuya lectura se complementan.

La Chanca es una suerte de diario de viaje de un joven que hastiado del atmósfera opresora del Franquísmo “había llegado a un límite extremo de saciedad y todo lo español me irritaba” parte al exilio en Francia. Sin embargo, y estancia en París no tiene el efecto deseado, pues si la el agotamiento de España era una densa atmósfera, la distancia y la lejanía provocaba precisamente un deseo de inmersión y de regreso. En ese laberinto, encuentra la excusa perfecta que le hace regresar. Allí conoce a un trabajador almeriense emigrado que le habla de la belleza de su tierra. El no pierde tiempo y regresa a esa tierra descrita, a la Chanca almeriense, con recuerdos para el Cartagenero, confraterno del trabajador.  Una vez allí, la crudeza le embate. Comienza a conocer y vagabundear por la Chanca, con el objetivo de llevar esos recuerdos, sin embargo lo que se encuentra allí va más allá de lo esperado, algo que sacude. Acompañado del cuñado de ese tal Cartagenero, inicia un recorrido por el barrio, entre sus gentes, recordándonos al ascenso a los infiernos de Virgilio y Dante.

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La Chanca vista por Jesús Perceval

Entre casuchas y polvo 

Goytisolo deja que el barrio hable y que las imágenes nos cuenten cuál es la situación. Recrea perfectamente el ambiente, y las conversaciones, plasmando el hablar cotidiano, las contracciones y la jerga que empleaban. Eso confiere de gran realismo, como si fuera un reportaje periodístico que más que con palabras, con imágenes y con sonido desvelan lo que ocurría.

La Chanca que nos encontramos en novela es la situada en los años cincuenta, la España de los Pactos del 1953, firmados con Estados Unidos en los que se el país norteamericano ayudó económica y militarmente a España a cambio de la cesión de territorio para poner bases militares, en el marco de la guerra fría. Fue una suerte de Plan Marshall (desde 1948), pero sin serlo nominalmente, pues este plan estaba preparado para ayudar a las democracias europeas no a dictaduras. No obstante, estos pactos  supusieron una ayuda encaminada al reconocimiento internacional de la dictadura de Franco, que junto con el concordato con la Santa Sede el año anterior, mejoraba relativamente su posición internacional. Gracias a este dinero recibido, junto con los planes de intervención estatales y de extensión cultural, se intentaba paliar algunos efectos de la dura posguerra cuya consecuencia inmediata fue que algunos territorios comenzaron a mejorar su lamentable situación. Sin embargo, muchos fueron sus limites y desiguales efectos, como bien se muestran en la novela de Goytisolo. Y así es, ya que en la novela aparece el real efecto de estas intervenciones: un cartel que pone “Intervención estatal. Ministerio de Educación. Comisaría de Extensión Cultural. Plan Social de la Chanca (Zona I)”.

“(…) de igual modo que los anfitriones de Madrid o Barcelona enseñan sus habitaciones confortablemente burguesas, el almeriense no puede ofrecer otra cosa que su pobreza y degradación. En uno y otro caso el impulso es idéntico; únicamente el decorado cambia” (p. 60).

La Chanca que visita aquel joven es la de la pobreza como forma de vida. Goytisolo no edulcora las conversaciones y ni reconstruye una visión de una pobreza que santifica y redime como era el discurso franquista, sino una pobreza cruel; la del hambre, la de la pillería para sobrevivir, la de la desnudez física y la suciedad. Es un pobreza que asfixia, y no son pocos los que acarician el viaje y la emigración como una esperanza de mejorar su vida, recordemos que entre 1959 y 1973 emigraron a una pujante Europa que se reconstruía tras la II Guerra Mundial, más de un millón de personas. Sin embargo, la necesidad de esa Europa pujante era una mano de obra barata. En las conversaciones de los vecinos de la chanca resuena un “Grenoble”, un París, un “Tulús” como una esperanza de ganar dinero, sin embargo, tras esta ilusión también hay una pesadilla, pues resuenan también las muertes en accidentes y la crudeza del trabajo.

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Carlos Siquier.

Lo extranjero aparece a lo largo de la novela, no solo como un horizonte disonante, entre el deseo de trabajo y la explotación que desde allí se sufría. También lo extranjero es lugar de sueños, en la que ocurren cosas extraordinarias, como en Estados Unidos. Lo extranjero aparece también como los visitantes que fueron a la chanca, a los fotógrafos que allí fueron casi como un motivo folclórico, como quien ahora va a países en desarrollo, hacen fotos y vuelven redimidos.

La tesis principal de Goytisolo, y la que se encamina el resto de la narración y los diversos aportes históricos del final del relato viene a ser que, en la Chanca, y prácticamente Almería entera, es la existencia esclavizada del hombre sometido a una bárbara explotación colonial” o mucho más tajante: “Almería no es una provincia española. Almería es una posesión española ocupada militarmente por la Guardia Civil. Siglo tras siglo, la incuria de los sucesivos gobiernos ha arruinado sus primitivas fuentes de riqueza (…)”. Este es el colofón de su escrito, y también a los documentos que presenta, pues Goytisolo hace un recorrido por los diferentes testimonios y escritos, desde Mohamed-Al Adrisi pasando por Jerónimo de Münzer, sobre la Historia de Almería, que trazan un relato de su esplendor en la época de la presencia árabe y su paulatina decadencia hasta su situación en la mitad del siglo XX. En ese esfuerzo que este pequeño relato de viajes sea objetivo y se presente como un documento más, se señala los diferentes datos estadísticos de José María Pérez Lozano, periodista católico, que presenta los datos de su pobreza y de emigración, así como denuncia su situación en un artículo “Una parroquia en el infierno” (Incunable, 1960). En la época de publicación del libro, tanto los relatos de Goytisolo, como los de Lozano, entre otros escritores, sentaron muy mal, cuanto menos, a al estado Franquista y otros periodistas favorables a este. Este hecho se puede observar muy bien también en esta selección de textos, ya que aparece un artículo de la revista Pueblo presentado una visión muy diferente a la situación de la Chanca, precisamente ensalzando esa pobreza como virtuosa y poco menos que tachando de calumnias al propio Goytisolo y a otros escritores.

Mas allá de La Chanca La Chanca vista

Diversas zonas de España tuvieron atención por parte de intelectuales, escritores, artistas, y diversos grupos ideológicos por su estado de pobreza y explotación, como las Hurdes, que a pesar de los diversos planes de desarrollo su estado de pobreza y de injusticia eran una constante. La Chanca y diversas zonas de Almería cobraron la atención décadas antes del escrito de Goytisolo. Por ejemplo, la Junta Provincial de las FET en 1943 realizó un fotorreportaje para descubrir y presentar la verdadera situación de estas gentes, sin embargo, su visión de sus ciudadanos – o supervivientes-, tal como emanan en los comentarios a las fotografías, son del todo despectivos. Años más tarde, Carlos Pérez Siquier (Almería, 1930) , fotógrafo que mostró visualmente la Chanca, primero en blanco y negro (1956-1962) y posteriormente a color (1952-1956), le movió en parte el mismo esfuerzo que al Goytisolo, aunque si bien es cierto vinculado más bien al movimiento de fotografía humanista que se desarrollaba en esa época y que le llevaría a formar junto a otros fotógrafos, el colectivo AFAL. Otro fotógrafo que retrato La Chanca y sus cuevas fue Jesús Pérez de Perceval del Moral, también pintor y escultor, y uno de los principales dinamizadores de la escena cultural almeriense en los cuarten y los cincuenta.

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Carlos Siquier, 1962.

Otros libros relacionados del autor:

Campos de Níjar (1959)

Para saber más:

  • Mónica Fernández Amador, “La chanca: retrato de un barrio almeriense en los años setenta“. Así mismo, analiza las fotografías de la FET de las JONS que hemos mencionado en el post del mismo modo que presenta el desarrollo de un movimiento vecinal del que se vislumbra en sus inicios a través del propio relato de Goytisolo.
  • Entrevista a Carlos Siquier en el que entre otras cosas habla su trabajo y proyectos en la Chanca.
  • Un elemento que hemos mencionado es el telón de fondo que supone el desarrollísmo y especialmente los pactos de 1953 entre Estados Unidos y la Dictadura de Franco, para situarnos y ver las dimensiones de este hecho y algunas de sus consecuencias como la americanización, bien puede resultar el libro de Antonio Niño, historiador en la UCM (Cátarata, 2012).
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