Exposiciones/Exposiciones ya finalizadas

Manuel Pertegaz: pasado y presente de la moda en Canal Isabel II (exposición)

Que el antiguo pósito de agua de Sala Canal Isabel II de la Comunidad de Madrid se inunda de arte es bien conocido. En esta ocasión os traemos algunos apuntes de la exposición que se puede ver en estos días hasta el 26 de noviembre, y que ha sido prorrogada, dedicada al modisto Manuel Pertegaz.

La exposición se enmarca dentro de un esfuerzo que parte desde hace algunos años en el que se trata de impulsar la dimensión artística de la moda, preparando así exposiciones y diferentes acercamientos entre el público y diversas creaciones textiles. En esta ocasión, y vinculada a este hecho, parte la exposición que sirve de homenaje a uno de los modistos más universales españoles y que más hizo por dinamizar la moda y ensalzar la labor artesana que había tras ella.

De este modo, la exposición parte de un concepto clave y es la vinculación de la moda y el arte, y eso se evidencia desde el centro mismo de la exposición en el que aparece un bodegón de José López Endiguidanos (1806). ¿Un bodegón en una exposición de moda? Sí, y más pertinente aún si se parte del concepto que el bodegón o la naturaleza muertas -aunque nosotros siempre abogaremos por llamarlas stilleven, o sea, vidas quietas o “siempre vivas” como dijo Jorge Guillén-, fueron unos ejercicios formidables por parte de los artistas de mostrar técnica, y para quienes los compraron estos cuadros o los encargaron, pudieron hacer gala de su poder económico a través de la exquisiteces y riquezas económicas mostradas en los lienzos. De este modo, los textiles exquisitamente tratados por los modistas, son obras artísticas en su dimensión de diseño y por su obrar artesano; para quienes los compran o los encargan, una forma de ostentar y mostrar un poder suntuario.

La exposición se articula en tres plantas culminando en una proyección en la cúpula del pósito. En la primera y segunda planta los vestidos el protagonismo es de la alta costura y de prêt-a-porter, en sus diferentes manifestaciones: vestidos de fiesta, de cóctel, del día etc. En la tercera planta los protagonistas son los vestidos de boda. En la cúpula se verá una proyección muy especial al que luego aludiremos. La muestra se nutre de los fondos del Museo del traje de Madrid, Museo de Documentación Textil de Terrassa, aunque la mayoría, pertenecen al propio Estudio Pertegaz.

Manuel Pertegaz (Teruel, 1918-Barcelona, 2014) tuvo un acercamiento temprano a la sastrería, prácticamente podría tratarse de una historia de talento precoz, ya que, tras varios años en su es espalda trabajando con textiles, con 25 años abrió su primera casa de alta costura en Barcelona (1942) y pocos años después en Madrid (1948) en un momento en el que la posguerra Española se desarrollaba y pasaba por sus años más cruentos. Esto podría hacernos pensar en quiénes eran su público y quienes compraban sus creaciones en un momento tan complicado. De la península llegó ser reconocido en América y desde relativamente pronto se codeaba con algunos grandes nombres de la alta costura internacional como Valentino, Pierre Cardin, Balmain o Christian Dior. Su carrea fue en ascenso hasta el momento de su muerte.

La moda puede ser interpretada como expresión cultural, doblemente interesante pues por un lado la determina el público, pero por otro lado es una propia avanzada de aquellos genios creativos que componen los patrones y trabajan con delicadeza los textiles, y que influencian a su vez al público. Un pequeño ejemplo de la evolución y lo que viene aparejado la moda a lo que respecta a los conceptos respecto a la mujer lo encontramos si nos fijamos en las décadas centrales del siglo XX, pues del cambio en las vestimentas conllevan unos cambios, generales, y dentro de la sociedad capitalista y de masas, conceptuales respecto a la mujer y su representación pública. De una imagen sofisticada y rígida en las época anteriores al 1946, Pamela Golbin, señala un la exaltación de un cuerpo “sano, vigoroso, sensual, de un narcisismo provocador” llegando a redefinirse el ideal femenino occidental. Posteriormente llegará las creaciones de André Courrèges y su minifalda a la francesa (1965), momento clave para la puesta en práctica de los nuevos conceptos de la mujer moderna y la eclosión de el prêt-à-porter, o listo para llevar. Este listo para llevar evidencia, en teoría, una mujer práctica y funcional.

Regresando a Manuel Pertegaz, este supo leer muy bien estas relaciones y la evolución de la moda. Lo que es más, pudo aportar mucho en estos cambios participando activamente en ellos. Por ejemplo, a el se le debe principalmente la renovación a partir de la década de los 1970 ya que supo comprender los cambios que se operaban en la juventud que necesitaba una nueva manera de expresarse así misma a partir de la ropa pero que, según el comisario de la exposición, el modisto vio estridente. De este modo, retomando esta necesidad, comenzó a configurar diseños que encaminaran a ofrecer alternativas, dentro de la costura, a estas demandas.

A lo largo de la exposición se pueden observar numerosos diseños y creación del autor. Podía tratar y trabajar con una muestrario muy diferente de textiles en la creación de vestidos elegantes, a veces sinuosos, otra veces historicistas y clásicos, pero sin olvidar las ultimas tendencias, creando obras modernas e imperecederas. Algunas de las vestidos que podemos ver, a pesar de los de los 70 o incluso de los 80, no suponen pasados, justo al contrario, gozan de una gran actualidad.

También, gracias a sus vestidos se puede comprender el riesgo que tomó y decidió embarcarse. Creando atípicos vestidos de novia, que resultan innovadores ya sea por la elección de sus colores, como la muestra del vestido de novia de un color rosa empolvado u otro que se trata de un corte que cae como un capa.

En su creaciones que parece mirar el pasado de la moda, y que particularmente nos recuerda algunas décadas del s. XIX; nos asombró ver un vestido que bien podría haber estado por su diseño en el Museo del Romanticismo, pero que sin embargo, por pequeños detalle de la confección y la elección de los estampados, suponen una rutilante modernidad. En otras ocasiones, la unión del historicismo se mezcla con la pura sensualidad en algún vestido de cóctel.

En definitiva, unos de los objetivos de Pertegaz fue vestir a la mujer, elevar la feminidad al concepto creando vestidos que se acoplaran a la visión que este tenía de ellas. Mujeres majestuosas, sólidas, fuertes pero a la vez frágil, elegante y sofisticada. Supo entender no solo estos conceptos relacionadas con la feminidad, sino también supo entender sus líneas y formas, creando vestidos que bien se adhieren a estas.

Le vídeo que sirve de colofón sirve para ilustrar perfectamente esa plasticidad y la elegancia de Pertegaz. De 350º, el vídeo envuelve al espectador y presencia un desfile con el pasado y lo que sin duda, influye el presente y continuará estando en el futuro de la moda.

Esta exposición hará las delicias de los interesados e interesadas en moda, en alta costura. Abundan los vestidos y quizá, aprovechando la labor que tuvo como artesano y creador, podría haber sido genial poder apreciar sus bocetos y sus diseños en papel, pero entendemos que sino rompería con la narración general que tiene la exposición. La exposición viene acompaña de un catalogo en el que abundan las imágenes de excelentísima calidad y algunos ensayos como los de su comisario Raúl Marina de Diego o Amalia Descalzo.

Si la has ido a ver o estás pensando en hacerlo, puedes contárnoslo más abajo.

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