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“Demasiada felicidad” de Alice Munro

 

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Fotografía de la autora

“Entonces tenía el pelo largo, castaño y ondulado, con rizo y color naturales, como le gustaba a él, y la cara con expresión dulce y tímida, que reflejaba menos cómo era ella que cómo quería verla él.”

Alice Munro (1931, Ontario, Canadá) escribe principalmente cuentos. Consigue, a partir de la escritura de estos, deslizarse por los recovecos de la realidad y señalar la existencia de las aguas subterráneas, a menudo oscuras e insoldables, que condicionan los actos y conforman el complejo espíritu humano. Y así lo muestra en Demasiada Felicidad. En esta reseña, primero conoceremos un poco mejor a la escritora, luego hablaremos de manera general de los cuentos que integran el libro, ya que parte de su encanto es precisamente comenzar a leerlos sin saber exactamente los detalles. Para finalizar, un pequeño comentario del último cuento, el de “Demasiada felicidad”, o lo que es lo mismo: la vida de Sofía Kovalevski.

Munro nació en el entorno rural de Ontario, en una granja. Creció en el seno de una familia presbiterana que según Elvira Lindo, bien pudieron trasmitirle una de sus máximas: la costumbre del esfuerzo silencioso. Sea como fuera, su contacto con la literatura comenzó antes del proceso de escribir, de manera natural, como una tendencia a la creación. Así, una joven Alice se imaginaba historias paralelas de aquellos cuentos trágicos a los que tenía acceso como “La Sirenita” de Andersen. En sus cuentos, las cosas iban como tenían que ir, es decir, bien. En ese contacto con la imaginación y el re-contar historias, nació una vocación literaria pulida por los años y templada por la sensibilidad propia de alguien que ha visto mucho y que es capaz de mirar al fondo de los comportamientos humanos que discurren por senderos oscuro y alejados de la razón. Munro atravesó un divorcio, otro matrimonio, hijos, y consiguió hacerse con un cuarto propio, el de la plancha mientras sus pequeños dormían la siesta, para escribir relatos que luego publicaba en periódicos locales canadienses. Pasaron bastantes años hasta que el sacrificio de escribir tuviera un reconocimiento público. Paulatinamente, fue llamando la atención de los periódicos locales; poco a poco, fue adquiriendo trascendencia hasta que finalmente en el 2003 recibió el premio nobel de literatura, al que no pudo ir a recoger pero dejó una entrevista destinada a ser el discurso . La prensa y el mercado editorial le ha granjeado muchos títulos y dulces epítetos como la heredera de Chejov o la maestra del realismo contemporáneo canadiense. Eso para mí no dice nada, lo que si que me dice es su escritura, muy relacionada con un realismo muy afincado en el Canadá del extrarradio, heredero de la depresión económica, el de los cambios en la moral sexual y en las estructuras familiares acelerados y poco asentadas. Sus protagonistas son en aquellos personajes cotidianos cuyas vidas e historias pueden pasar desapercibidas.

En Demasiada Felicidad (Debolsillo, 2010), colección de cuentos, se muestra un realismo localista en los nueve de los diez relatos que lo ocupan. El décimo es una reconstrucción novelada de los últimos años de la matemática y escritora Sofía Kovalevski (1850-1891). El total son cuentos escritos con gran precisión e hilado fino, sin florituras apelando por una sobriedad que podría llegar a engañar al lector en forma de frialdad. Para mí, es como si el lenguaje que emplea creara y diera forma a la realidad desnuda, cruda, que no merece más poesía que la justa. Si bien es cierto, Munro dijo una vez que esperaba con sus relatos el lector fuera otro tras la acabar la lectura, y en verdad creo que lo consigue pues cuanto menos que tras leer sus cuentos, uno termina contrariado y desconcertado, con sensación de intriga y de desconcierto, con la necesidad de regresar a lo que ha leído para saber precisamente ¿por qué? ¿cómo es posible?

“Al mirar al señor Crozier en aquel momento me di cuenta de una cosa, algo terrible, triste.
Le gustaba que Roxanne no lo supiera. Saltaba a la vista. Le gustaba que no lo supiera. Su ignorancia desencadenaba un placer que se derretía en su lengua, como al chupar un caramelo.”

Los relatos de Demasiada felicidad, nos muestran historia con tiempos disparejos, ya que algunas veces se recogen el transitar de varios años. En otras ocasiones, la acción discurre en apenas unas horas, aunque en estas, aparecen varias retrospectivas de los personajes a su pasado y a las repercusiones que tuvo en la configuración de su presente. Excepto en el relato de “Demasiada Felicidad”, la sensación es que Munro nos sumerge en unas escenas posibles, en unos personajes plausibles, tocados con aura de extrañeza y turbación. Son varios los temas que aparecen, como la mujer, la obsesión que nos hace descuidados, el amor en sus diversas acepciones, la distancia entre las personas, la muerte, el asesinato, la crueldad infantil, la soledad, el valor de los recuerdos y el pasado en nuestra identidad etc. Pero sobre todo la pregunta: ¿por qué han actuado así? ¿por qué han reaccionado emocionalmente de esa manera? Pero ante la el realismo cruento de las acciones, las preguntas trascienden y se hacen un poco más universales y en el fondo nos interpelan. Nos hace tener aún más presente los complejos engranajes emocionales y sentimentales que al tocarlos de un modo u otro, se desencadenan comportamientos y acciones que difícil se comprenden.

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Bosque de Ontario

“Y en cierto modo los pensamientos que dedica a la madera son demasiado personales; son codiciosos y casi obsesivos. A pesar de que nunca ha sido avaricioso en otro sentido, es capaz de pasar despierto noches enteras pensando en una magnífica haya a la que quiere echar el guante, preguntándose si resultará tan provechosa como parece o si le jugará una mala pasada. (…) Le gustaría trazar un mapa mental de todos los bosque que ve, y aunque podría justificarlo invocando razones prácticas, no sería completamente cierto.”

El relato de “Demasiada felicidad” es diferente, de un Canadá relativamente próximo en el tiempo, aunque con varios hilos al pasado, nos vamos a la Europa decimonónica y a la costosa peregrinación de Sofia Kovalevski para encontrar una Universidad donde le permitieran impartir clases de matemáticas. Bien lo sabían científicas también como Sophie Germain o Elsa Neumann, entre otras muchas. Munro realiza esta historia a partir de libros pero también de cartas, diarios, y de otros trabajos de la propia matemática rusa. De este modo parte con premisas de la metodología del historiador, aunque el resultado es un relato ficticio de los últimos años de la científica, aunque sin menos preciar su pasado. De este modo, podemos acercarnos bastante a la vida de esta matemática, las luchas por haber andado por los tortuosos caminos de la investigación matemática en un Europa en la que el acceso de la mujer a la universidad era complejo. Incluso aun haber alcanzado el éxito habiendo ganado del premio Bordin otorgado por la Académica de las Ciencias de París por su memoria sobre “el movimiento de los cuerpos rígidos” , le fue muy costoso la asimilación en la instituciones y que sus colegas la vieran como tal. No obstante, y algo más alejado de eso y ahondado más en la personalidad, se puede observar su esperanzas, sus recuerdos, su tenacidad, así como podemos observar las diferentes actitudes que dejó su paso como la admiración de su mentor Karl Weierstrass, la rivalidad hostil de otros matemáticos o la envida rozando el maltrato psicológico del hombre al que amó: Maskim Kovalevsky. Por otro lado, también podemos acceder a la visión de Sofía de la ciencia a la que se consagró, para nada alejada de otros terrenos del saber y casi del arte:

“muchas personas que no han estudiado matemáticas las confunden con la aritmética, las consideran una ciencia seca y árida. Lo cierto es que esta ciencia requiere mucho imaginación”.

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Sofía Kovalevsky

Demasiada Felicidad integra varios relatos de los que no he hablado, creo que tener la vista en general es mejor que un resumen de ellos, pues parte del encanto, o desencanto, son las historias concretas, los impactos que se van dando. Aún así, no puedo evitar decir que los que más me han gustado han sido “Radicales Libres”, “El filo de Wenlock” y “Madera”. Por otro lado, hay gente que ama la escritura y lo que retrata esta autora otros sin embargo se posicionan en el lado contrario, ¿tú qué opinas?

Datos técnicos

Título castellano: Demasiada Felicidad

Editorial: Debolsillo

Traductora: Flora Casas

Año publicación: 2010

Título original: Too much happiness

Año de edición: 2009

Otros libros de la autora:

Dance of the Happy Shades, 1968, cuentos.

La vidas de las mujeres, Lumen 2011 novela

Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio (2001) cuentos.

Dear Life (Mi vida querida) 2012.

 

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2 pensamientos en ““Demasiada felicidad” de Alice Munro

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