Exposiciones/Exposiciones ya finalizadas

Las figuras de Lyonel Feininger en la Fundación Juan March

¿Qué? Lyonel Feininger
¿Cuándo? 17.02.2017-28.05.2017
¿Dónde? Fundación Juan March (Madrid)
¿Cuánto cuesta? Gratis

La Fundación Juan March, en su espacio para exposiciones en la planta baja, nos vuelve a traer muestras insólitas y que, hasta ahora, no hemos podido observar en España. En esta ocasión nos presentan a un artista norteamericano, aunque afincado durante muchos años en Alemania: Lyonel Feininger (1871-1956).

Como nos acostumbran en este espacio expositivo, nada más comenzar observamos el gran título de la exposición, es decir, una imagen representativa y resumen de esta, a la par que nos invitan a coger un folleto informativo sobre la muestra. Os recomendamos no rechacéis la oportunidad de tomarlo. La razón es simple: son escasas las informaciones y alusiones escritas que podremos observar a lo largo del recorrido salvo algunas cartelas en donde se nos muestra año y título de lo representado. Como suele pasar en este espacio, y es uno de sus características, se deja que el visitante obtenga la información con y mediante lo expuesto. De esta manera, comienza una relación directa entre objetos y visitantes en donde el segundo comienza a crear mentalmente un discurso sobre lo que observa y que puede coincidir, o no, con el que han otorgado los organizadores. La decisión de no introducir explicaciones a lo largo de la muestra también conlleva otra característica como es abogar en el discurso museográfico por los conceptos sencillos y fáciles de seguir en las diferentes partes en que se divida la exposición. Esta diferenciación también se puede implementar con otras estrategias más comunes en la museología como son los cambios de ambiente, cambios de color u otros recursos en donde el visitante pueda apreciar que otro concepto se desarrollará.

En el caso de esta exposición sobre Lyonel Feininger es definida por la propia Fundación Juan March como una retrospectiva concentrada. Con esto hacen referencia a que es la primera vez que el artista multidisciplinar recorre las tierras españolas y muestra su arte. La exposición, como nos cuenta la hoja de sala, está dividida en cuatro partes que comienzan con sus primeras obras en periódicos y revistas europeas y norteamericanas. No obstante, y como el observador sagaz apreciará a la par que esto es mostrado, cuadros firmados a partir del decenio de 1920 son intercalados en diferentes zonas. Por esta razón, la exposición, en general sigue un orden cronológico, desde las más tempranas obras hasta su obra inacabada de 1955. Asimismo, mediante el hecho de intercalar obras posteriores, sobre todo, en las zonas de transición de un área a otra, se pone al espectador en tensión y cae en la formulación, casi obligatoria, de preguntas tales como, por ejemplo, ¿tuvo un vacío pictórico desde las primeras obras a principios de siglo hasta 1927? La respuesta queda a expensas de continuar la visita en donde únicamente podremos hallar la respuesta.

A pesar de ser la primera vez que las obras Feininger pisan tierras españolas, exposiciones parecidas a esta han estado girando por el mundo. La primera que se realizó denominada como Lyonel Feininger: At the Edge of the World respondió en 2011 a un intento de volver a mostrar este artista en las tierras donde nació hacía 45 años. Esta se realizó en el Whitney Museum of American Art y tras esta se trasladó al Montreal Museum of Fine Arts.

Como en estas exposiciones recién nombradas, en la mostrada en la Fundación Juan March, organizada por un gran equipo organizativo de la Fundación en la que destaca Manuel Fontán del Junco y Teresa Cuevas, constan alrededor de 400 obras y documentos procedentes de Europa y Estados Unidos gracias a la colaboración de Moeller Fine Art Projects y The Lyonel Feininger Project. Todos estos nos dejan ver lo multidisciplinar del artista al constar dibujos, obras gráficas, cuadros, fotografías o, incluso, xilografía. El hilo conductor de este alto número de objetos expuestos es el dibujo, cómo en un principio estaba delimitado, dibujado, marcado, pero cómo con el paso del tiempo se va perdiendo o consta de otra manera. Con el fin de poder organizar los objetos encontramos cuatro grandes espacios: Llegada a Europa, En Europa, Vuelta a Estados Unidos, La ciudad de los confines del mundo (1912-1955). Por nuestra parte y con el fin de presentar la exposición, haremos un recorrido por dos de sus rasgos distintivos, en nuestra opinión y tras investigar sobre su persona y arte: figuras humanas y paisajes creados por figuras humanas.

Figuras humanas

Feininger desde el principio de su obra introdujo a la figura humana, aunque los aspectos estéticos y suponemos que los conceptuales fueron variando.

Las primeras figuras que observamos aparecieron en las tiras cómicas firmadas bajo su nombre desde principios del siglo XX. Más concretamente a partir de 1906 firmó su primer contrato cuando terminaba sus estudios en París.  En pocos años y hasta 1911 se ganó la vida con esta profesión apareciendo en revistas diversas y variadas tales como Chicago Sunday Tribune, Kinder Kids, Ulk, Le Témoin. Como se aprecia por la variedad de nombres de publicaciones fue reconocido en el mundo gráfico a lo largo y ancho de Occidente. En estas tiras cómicas reflejaba algunos acontecimientos políticos, las palabras que comentaban los dirigentes de diferentes países, en resumen, gracias al humor plasmó el mundo en el que vivía. Sin embargo, lo más relevante de estos primeros acercamientos a la figura humana es la creación de tipos de personajes que no solo estaban en los cómics, sino que pasaron al lienzo. De esta manera, creó, desarrolló y confeccionó tipos de personajes repetidos. A este título responde el terrible Teddy que se podría interpretar como su alter ego o una sátira de sí mismo y que se repite en la obra de 1907 El hombre blanco -presente en la colección del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Este se basa en un personaje que apareció en Le Témoin en donde el hombre blanco pasa de la tira cómica, con sus detalles y trazos, al pincel y tendiendo a la abstracción. Este cuadro, además, representó una tipología de pintura que a lo largo de los años se fue repitiendo y perfeccionando.

Lyonel Feininger, Hombre Blanco, 1907. Actualmente en el Museo Thyssen-Bornemisza

No obstante, la presencia de personajes humanos no solo se queda aquí. Como se puede apreciar en la exposición, a la par que creaban tipologías de personajes en las tiras cómicas, también realizó una actividad que desarrolló a lo largo de toda su vida: la talla en madera de los personajes. En la sala de la muestra denominada como La ciudad de los confines del mundo se recogen otras numerosas tallas de madera, en donde no solo constan figuras humanas, definidas como fantasmitas, sino también grandes proyectos de maquetas de trenes que fue realizando a lo largo de su vida. El título de esta zona fue otorgado por Lyonel donde mostraba personajes de su mundo de fantasía, que pululaban por las ciudades que visitó, que las habitaban. Esa ciudad de la que habla sería una metáfora de su obra artística.

Dejando de lado las figuras etéreas talladas en madera, el artista fue modelando, a lo largo de su carrera, las figuras humanas. Mientras que las descritas en sus tiras cómicas, primeras pinturas y tallas de madera mantuvieron las proporciones, con el paso de los años, sus figuras sobrepasaron las formas. Con esta denominación hacemos referencia a la estilización progresiva de sus representaciones humanas una de las principales razones es su paso por diferentes vanguardias europeas que se fueron sobreponiendo en su vida artística. Por esta razón, a Feininger se le podría definir como un hombre de su tiempo al dejarse influenciar por las diferentes vanguardias que va conociendo y asimilando sobre todo las provenientes de Francia y Alemania como el cubismo presente en sus composiciones prismáticas, así como  la utilización de colores chillones que a los expertos recuerda a los Delaunay. No se puede dejar de señalar la influencia del expresionismo alemán en sus diferentes obras. En Alemania fue cuando se impregnó de mayores dosis vanguardistas al pertenecer a diferentes grupos artísticos como Die Brücke, Gruppe 1919 o Die Blaue Vier (1924) lo que le acercó a los también artistas Kandinsky, Jawlensky y Klee. Así, imbuido de las vanguardias de su época, su trazo comienza a cambiar, siendo protagonistas ahora las líneas rectas, las proporciones no exactas, la disminución de la figura a favor del paisaje, de lo urbano, etc.

Lyonel Feininger, cristales rotos, un producto Bauhaus casi paradigmático.

Paisajes creados por figuras humanas

Si las figuras humanas son uno de los hilos conductores en la totalidad de su obra, también lo son lo que se puede denominar como paisajes creados por figuras humanas. Estos paisajes se caracterizan por representar lo que observó en las diferentes ciudades en las que habitó. Cabe recordar que Feininger nació en Estados Unidos, aunque gran parte de su producción artística se desarrolló en Alemania (de donde procedía su familia), aspecto que le marcó en sus obras. Durante la Primera Guerra Mundial salió al norte de Europa, más concretamente al Mar Báltico, tras la cual regresó a Alemania y debido a la Segunda Guerra Mundial, tuvo que volver a su país natal: Estados Unidos, más concretamente a la ciudad de Manhattan. Durante estos años, además de continuar con la pintura y dejar de lado el trazo de los dibujos para centrarse durante un periodo de tiempo en el arte del grabado, la xilografía. Su afición a este arte vino de la mano de su introducción en la escuela de la Bauhaus tras conocer a Walter Gropius en 1919 y la invitación a formar parte de esta escuela siendo profesor de xilografía. En esta dio clases hasta 1932 y destaca por ser el autor de la portada del manifiesto

Lyonel Feininger, la catedral, 1919.

A lo largo de estos paisajes xilografiados que presenta podemos comenzar a dilucidar algunos de los elementos que se quedarán y se repetirán como los molinos de viento, puentes o casas casi destrozadas e irreconocibles dando testimonio de la destrucción en tierras alemanas tras la Gran Guerra. No obstante, también grabados observamos un alto número de paisajes marítimos, es decir, la presencia de barcos de diferentes tipologías y rasgos que realiza entre 1918 y 1921, una vez más influenciado, también por su estancia en tierras del norte durante el transcurso de la guerra. La relevancia de estos barcos y su representación llegó a ser muy alta ya que parte de estos fueron presentados en el Pabellón de Transporte Marítimo en la exposición universal de 1939 en Nueva York. Con el paso del tiempo, los barcos seguirán presentes, marcando de manera más lineal sus límites, de manera más abstracta y dejando de lado la xilografía para presentarlo en el formato de lienzo. De hecho, dentro de estas pinturas, se deja de lado la creación humana de estos paisajes protagonizados por construcciones urbanas o marítimas, para introducir las figuras humanas en paisajes marítimos. De esta manera, los bañistas toman, normalmente, una pequeña parte del espacio representado, las figuras aparecen desconfiguradas, pero recuerdan a escenas plausibles y que conocemos él se acercaba para pintar ya fuera en Europa o Norteamérica.

Lyonel Feininger, Barcos, 1917.

Conclusiones

Tomando dos ejes fundamentales: las figuras humanas que variaron en la obra de Feininger y los paisajes que habían creado estas presencias humanas nos hemos adentrado en la intensa obra del artista. Sus cambios estilísticos fueron respondiendo a diferentes razones: el tiempo en que vivió; las influencias artísticas que le sobrevinieron; la guerra, su destrucción y, con ello, las ciudades recorridas. Múltiples y variadas para explicar la biografía y obra de Lyonel Feininger.

Nos encontramos ante una exposición fácil de seguir, que llama la atención por diferentes elementos como puede ser el gran número de obras presentadas, los cambios artísticos del artista, las tiras cómicas, los fantasmitas de Lyonel, las maquetas de trenes, las parejas en paisajes urbanos, los barcos y sus múltiples formas de representarlos o, incluso, las fotografías que sacó y han quedado semi-olvidadas hasta hace pocos años que muestran los paisajes que él veía y que nos acercan, de manera directa, a su personalidad.

Alrededor de esta exposición también se han producido, como viene siendo común, diferentes actividades en torno a su figura en la Fundación Juan March. Asimismo, recomendamos el catálogo de esta para profundizar en su figura y comprender, por ejemplo, a qué se refería con la ciudad de los confines del mundo.

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