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Doisneau: el fotógrafo de París (y más allá)

¿Qué? Robert Doisneau. La belleza de lo cotidiano
¿Cuándo? Hasta el 15 de enero
¿Dónde? Fundación Canal- Canal de Isabel II
¿Cuánto cuesta? Gratis

Introducción

Robert Doisneau es uno de los fotógrafos cuyo nombre e instantáneas tienen la facilidad de colarse y quedarse grabadas en la mente. Podría ser por su empleo continuado en revistas, carteles, internet o redes sociales (incluidas las nuestras). O bien por retratar París y sus cambios desde finales de 1920 hasta 1950, siendo estas retrato de ese París vibrante y romántico. Aunque Doisneau es mucho más, como ahora veremos.

La Fundación Canal-Canal de Isabel II acoge en la actualidad, y hasta el 15 de enero, una exposición dedicada a Doisneau. Esta exposición es una onda concéntrica de otra comenzada en Francia en el año 2014. Es, por las razones mencionadas anteriormente, una muestra con un gran número de visitantes que, apurando la salida del trabajo o gozando de un día libre, se pasean por ella. Además, resulta muy fácil seguir la exposición ya que no pivota sobre grandes ideas concretas, sino todo lo contrario, deja que el espectador interprete, comente las imágenes, las señale o se saque fotos con ellas. Esta era la idea de las comisarías –Annette Doisneau y Francine Deroudille- hijas del artista que con la selección de imágenes reivindican la labor de su padre. Annette, además, fue asistente de su padre durante más de 15 años, lo que le confiere un conocimiento profundo de la obra profesional que se entremezcla con lo emocional. De esta forma, ambas hermanas seleccionaron 110 fotografías de los 450000 negativos almacenados a lo largo de su carrera. En esta muestra se observan algunas de las fotografías más icónicas del autor y otras más desconocidas, pero buscando como el título muestra cotidianeidad bajo los criterios de las comisarias.

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La exposición aparece dividida en dos espacios diferenciados por la iluminación y el diseño de colocación de las imágenes. Una primera parte incluye únicamente fotografías en blanco y negro tomadas durante 45 años de labor y ocupa la mayoría del espacio. La segunda alberga un número reducido de fotografías a color que formaron parte de una serie encargada por la revista estadounidense Fortune titulada “Palm Springs”.

Entre todas estas fotografías constan algunas tan célebres como Le baiser de l’Hôtel de Ville sacada en 1950 para la revista LIFE como demostración que la ciudad había vuelto a su normalidad cinco años más tarde del final de la guerra. A pesar de la relevancia de esta imagen, junto a otras ampliamente reproducidas que tratan la infancia o Picasso y los panes, un elemento a remarcar de la muestra es aportar la misma importancia a esta, como a otras menos conocidas. No se cambia el formato a uno más grande, o la colocación en espacios privilegiados para que atraiga al público. Así, la alternancia de fotografías famosas, junto con otras más desconocidas e incluso rozando lo surrealista, aparecen entremezcladas y sin incluir en el visitante.

La belleza de lo cotidiano o el mundo creado por Doisneau

dsc_0062En los primeros espacios se reúnen fotografías en blanco y negro y algunos documentos como la cámara original del autor y revistas en donde fueron publicadas sus ilustraciones. Del mismo modo, y representado como un juego de imágenes, aparece en gran formato un collage realizado, en un principio por Doisneau, pero editado en la actualidad por sus hijas. Varias fotografías se integran para formar un bâtiment francés, es decir, un edificio, desde la parte abohardillada, a la portera guardiana del inmueble. Este es uno de los espacios con mayor amplitud de la exposición por lo que atrae al público curioso y deseoso de conocer qué vecino vivía en el cuarto o debatiendo si lo del extremo a la izquierda es una sala de espera.

Como ya habíamos indicado con anterioridad, el hilo argumentativo para seguir la muestra únicamente se basa en lo que aporta el título: la belleza de lo cotidiano. Así, el texto introductorio nos recuerda la idealización del mundo que el francés creaba a través de la fotografía. Es decir, Doisneau a través de su fotografía, intentaba crear un mundo repleto de belleza en donde poder sumergirse y refugiarse de los males del mundo real.

A partir de este punto, la propuesta expositiva deja libre a interpretación al visitante, mezcla épocas, espacios cotidianos, actitudes similares en las fotografías. Por esta razón, desde estas líneas nos gustaría mostrar las similitudes o clasificación por temáticas evidentes al recorrer los pasillos. Así, se podría haber realizado una clasificación cronológica típica, para apreciar la evolución de la fotografía. En este espacio caben ser reseñadas las fotografías que se corresponden con los años de la Segunda Guerra Mundial y posteriores, en donde no muestra terror, miedo, al contrario, son imágenes amables, de parisinos en las calles, niños recogiendo lácteos de la lechería, dueños de la lavandería esperando fuera de su negocio, etc. Otra de las propuestas que proponemos atiende a los temas repetidos que nos pueden dar muchas pistas sobre el propio fotógrafo y lo que reflejaba su lente. Se podría haber realizado una clasificación de las fotografías atendiendo a los sitios de sociabilidad repletos de gente entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y finales de 1950. Destacan las fotografías en sitios concretos y cerrados que son muestra del mundo de la noche retratado por Doisneau, al que también pertenecía ya que es bien conocido su participación en el mundo nocturno y jazzístico del París de su época junto a sus amigos  Sartre y Cocteau. Espacios de sociabilidad comunes como bistrós, cafeterías o café-concierto repletos de hombres y mujeres arremolinados tras el trabajo, descansando y conversando con conocidos, parejas que quedaban.

dsc_0061Así, a través de las fotografías escogidas podemos observar y comprender los cambios sufridos en Francia, en donde destacaron las transformaciones de la ciudad parisina, aunque sobre todo las imágenes muestran la importancia de los límites de la ciudad que comenzaron a llenarse masivamente, a pesar de que llevaban desde principio de siglo siendo un espacio para inmigrantes trabajadores. Muestra con especial relevancia la banlieue parisina, como ellos la llaman, y la gente que poblaba estos espacios limítrofes, cercanos a la ciudad, pero también al campo que veían desde sus ventanas. Algunos de los principales pobladores fueron trabajadores de fábricas que vivían en las cercanías de esta debido a los bajos precios o grandes grupos de inmigrantes, incluyendo a españoles, que encontraron un lugar perfecto para continuar su vida. Es ese sentimiento de qué significó la banlieue lo muestra Doisneau de forma gráfica, captura conversaciones, domingos primaverales antes de ir a misa, humos de fábricas, mujeres que recorrían bares tocando el acordeón, etc. Si él lo retrató, a nosotros nos deja una vía abierta a interpretar, imaginar o soñar con la época y sus protagonistas.

“Palm Springs” o el color al servicio de la ironía

dsc_0058En la segunda parte, “Palm Springs” recorre un pequeño conjunto de fotografías del autor que no fueron impresas y mostradas hasta el 2014 desde su publicación en la revista antes nombrada. Esto formó parte de la labor de recuperación material de sus hijas para mostrar las otras cualidades de su padre, no solo buscaba fotografías en donde poder refugiarse en su mundo, sino también intentaron mostrar con estas su cariz más irónico. Estas imágenes constituyeron un encargo para fotografiar el nuevo espacio que se estaba formando en el desierto demostrando el triunfo de la bonanza económica sobre la naturaleza y el desierto.

La muestra presenta fotografías muy diferentes a las de la sección anterior, París no consta, se cambia incluso de continente y el formato varía, se olvida del blanco y negro. Incluso, el espacio de la exposición marca la diferencia a ser un entorno abovedado de ladrillo con las fotografías expuestas en una lámina de metacrilato. Si ahondamos más en la serie, el empleo el color, algo que desde siempre había fascinado al fotógrafo como apuntan un fragmento de carta, es el reinante en este último espacio. Según él, la policromía le daba la oportunidad de emplear la ironía para expresar su visión de elementos chocantes de ese lugar dedicado al retiro de las clases altas. Palm Springs, en un principio, se planteó como el lugar ideal para retirarse para jubilados adinerados y promovido y patrocinado por el presidente Eisenhower. Campos de golf, resorts hoteleros para toda la familia, mansiones para continuar con el retiro hasta que llegue el final, tumbonas rosáceas que hacen juego con el color del Cadillac, equitación, rodeos al estar en el oeste norteamericano, pero sobre todo opulencia puro que Doisneau no pudo más que ironizar con su lente.

La composición de algunas de sus fotografías es irónica según nuestra lectura, pero por otro lado no se puede olvidar que se emplearon en la prensa gráfica con un objetivo de propaganda y de presentar el lujo. Aunque también destacamos lo que debió ser un fuerte contraste cultural con el bagaje anterior del fotógrafo en París, la cotidianidad que presenta en contraposición a ese lugar tan alejado y diferente que era el Estados Unidos de los sesenta.dsc_0052

Conclusión

Doisneau, intentaba mostrar la vida como a él le hubiera gustado, idealizaba a través de la imagen y se refugiaba en ella, utilizaba la realidad para viajar a la ficción e invitar a que cada uno que vea sus fotografías creasen su propia historia. Buscaba un mundo más amable, más agradable y bondadoso que el de la realidad, quizá por los cambios históricos que vivió y no dejaron a nadie indiferente. Su forma de trabajo en donde capturaba escenarios sugerentes, ver qué pasaba, gestos de la gente en el París cambiante, la utilización de la ironía son algunas de las razones por las que se recurre gráficamente una y otra vez a su figura.

El diseño de la exposición es estéticamente novedoso al situar en cuadrado en la pared el marco con la fotografía y el espacio abovedado que remarca aún más la diferencia de las anteriores fotos. Aun así, echamos en falta la aclaración y más información técnica de las fotografías, entender su contexto más allá de su título y fecha. Asimismo, se deja al visitante interpretar con el fin de no compartir una idea preconcebida, liberarlas a la interpretación del público, nos provoca dos sensaciones. Por un lado, se da protagonismo a la curiosidad, la mente y las uniones de cada visitante que una muestra tan sencilla se puede permitir. Por otro lado, creemos que podría haber seguido una línea cronológica o meramente explicativa de los cambios producidos que seguiría dando voz propia al gran fotógrafo humanista Robert Doisneau. De esta manera, se hubiera evitado la descontextualización de las imágenes, poder comprenderlas más allá de la belleza intrínseca de cada una de ellas.  

A pesar de estos pequeños comentarios, recomendamos la visita a la exposición, por la variedad de imágenes recopiladas en un mismo espacio, la posibilidad de verlas en directo, estar cerca de ellas al ser un recorrido ágil, fácil de realizar y entretenido en el que se disfruta.

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